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Hacia un mundo cada vez más? ¿químico?

El día a día nos expone a compuestos químicos peligrosos para la salud que ingresan al cuerpo sin pedir permiso. Tareas tan cotidianas como limpiar la casa o comer pueden enfrentarnos a serios riesgos. ¿Cómo evitarlos?

Revista NUEVA | julio 2006

De acuerdo con un informe de la EPA –Agencia de Protección Ambiental Americana–, pasamos el 80% de nuestras horas en espacios interiores, y la mitad de ese tiempo en nuestras viviendas, donde enfrentamos diversas afecciones. El mal uso del aire acondicionado, los ácaros de un sofá o una lata abollada en la alacena son algunos de los factores nocivos de índole doméstico.

En la cocina, la manipulación de alimentos y el modo de higienizar el sitio donde se realiza son fundamentales. Se debe tener cuidado con los detergentes y desinfectantes. “No todos son aptos para entrar en contacto con alimentos. Hay que considerar las dosis máximas permitidas, de lo contrario producen toxicidad. Un ejemplo es la lavandina, recomendable para ‘potabilizar’ el agua en cantidad adecuada –2 gotas por litro–; si agregamos más podemos sufrir irritación de la mucosa del aparato digestivo”, asegura Brenda Müller, Licenciada en Nutrición.

Los alimentos implican un riesgo si no se tienen precauciones. Hay que prestar cuidado a los enlatados, por ejemplo: una lata abollada puede contener alimento contaminado por el material oxidado en su interior. Y hay más: atención con el aceite. “A altas temperaturas, las grasas sufren cambios de carácter químico. Uno es la formación de acroleína, sustancia irritante de la mucosa nasofaríngea y del aparato digestivo. A mayor reutilización de la grasa, mayor formación de acroleína”, detalla quien cuenta con una vasta experiencia en higiene alimentaria. Ella sugiere conservar alimentos en recipientes adecuados. “En el caso de las carnes, no conviene que el envase permita el paso del oxígeno; en el de frutas y legumbres, sí, porque lo precisan para la respiración. Además, cuando se friza un alimento con alto contenido de agua, como la carne, los embalajes deben ser lo suficientemente flexibles como para no fisurarse al contraerse. Si por alguna causa el envase se deteriora, deja de proteger al alimento, que queda susceptible a contaminación. Para alimentos que se cocinan, recalientan y descongelan en el envase, los materiales del mismo deben ser resistentes al calor”, especifica. En cuanto al consumo de frutas y verduras, “se recomienda un buen lavado antes del consumo para eliminar residuos que sean solubles. Con los productos orgánicos, si bien evitamos el consumo de ciertos contaminantes, debemos tener en cuenta que son extremadamente susceptibles a contaminaciones microbiológicas, justamente, por no contar con un tipo de ‘protección’”, previene Müller.

Cambio de hábito
En el resto de la casa es posible reducir los riesgos sólo a base de cambios de hábitos. “En el living y las habitaciones, lo ideal es optar por las alfombras de fibras naturales tales como lanas, algodón o yute y elegir telas lavables en lavarropas y con pocos tratamientos químicos tales como antimanchas. No conviene realizar el cambio de alfombras durante el embarazo –se usan pegamentos sintéticos que conviene evitar en esta etapa–, al igual que los lavados a seco de los sillones y cortinas”, puntualiza el doctor Ninja Reineke, senior officer del programa Tóxicos de la organización conservacionista WWF. “Para el baño, lo ideal es tener productos a base de ingredientes naturales; y en el jardín, se recomienda utilizar pinturas, barnices y pegamentos en cuyo envase figure ‘bajo contenido de VOCs’ –productos químicos orgánicos volátiles– o los que sean a base de agua, y obviar pesticidas”, añade.

Quimicos en nuestra sangre.
Un estudio de WWF del Reino Unido sobre contaminación humana encontró DDT –insecticida considerado un persistente agente contaminador orgánico– y PCBs –bifenilos policlorados, compuestos químicos formados por cloro, carbono e hidrógeno–, dos productos químicos peligrosos prohibidos hace décadas, en el 99% de las 155 personas sobre las que experimentó. Las mujeres que habían dado el pecho a sus bebés presentaban niveles más bajos de ciertos PCBs que varones, lo cual indicaba que habían transmitido estos productos químicos a sus bebés.

Universo de las sustancias quimicas *
Se han descubierto en el planeta más de doce millones de sustancias; se encuentran en el comercio alrededor de cien mil; aproximadamente ocho mil llenan los requisitos para ser clasificadas en alguna de las categorías de peligrosidad y están sujetas por lo menos a esquemas de etiquetado o a alguna forma de control. Sólo unas tres mil sustancias se producen en altos volúmenes y constituyen casi un 90% del consumo mundial. Existen cerca de 600 sustancias prohibidas, severamente restringidas, no autorizadas o retiradas del comercio en diferentes países; de ellas, únicamente unas 15 son objeto de control internacional a través del Procedimiento de Información y Consentimiento Previo –PIC, por sus siglas en inglés–.
* Ernesto de Titto, Doctor en Ciencias Químicas, responsable de la Unidad Coordinadora de Salud y Ambiente del Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación.

¿Qué pasa fuera de casa?
Fuera de casa también hay riesgos. Comiendo en un restaurante podemos ser víctimas del síndrome “de restaurante chino”, causado por el glutamato monosódico –GMS–. “Es utilizado como potenciador del sabor. Consumido en exceso, o por personas sensibles a él, produce síntomas tales como dolor de cabeza, enrojecimiento, sudoración, sensación de presión o inflamación facial, entumecimiento o ardor en la boca o alrededor de ella, dolor torácico, dificultad respiratoria y problemas de visión. A este conjunto de síntomas se lo conoce así dado que el GMS es muy utilizado para condimentar la comida china”, puntualiza la Licenciada en Nutrición.

A la hora de la estética, conviene estar alertas a las tinturas capilares durante el embarazo. Miguel Cisterna, tricólogo del Centro Argentino del Diagnóstico Capilar, explica que: “para producir un efecto óxido-reducción sobre la fibra capilar es necesario que los pigmentos de color se adhieran; estos compuestos tienen un porcentaje de toxicidad. Por eso, no es aconsejable su uso durante el embarazo: por seguridad para el feto.”

Los compuestos químicos están en nuestra vida cotidiana. ¿Lo importante? Identificar las fuentes de toxicidad para evitarlas o tomar precauciones.

Fecha 16-07-2006
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