El sol, la arena, el cloro, la sal, el viento son los factores ambientales los que más conspiran.
Diario LA NACIÓN | febrero 2007
El sol, la arena, el cloro, la sal, el viento. En verano, cuando se multiplican las imágenes de un pelo largo y sano, suelto y al aire libre, son precisamente los factores ambientales los que más conspiran. El aire caliente y el sol absorben la humedad y el agua del interior del pelo. Entonces se ve opaco, áspero y sin vida. Además, las sucesivas exposiciones alteran su capa hidrolipídica. Los rayos UV debilitan la queratina del pelo, que se vuelve quebradizo y con las puntas abiertas. Tomar mucho líquido favorece la hidratación.
Pero la exposición al sol tiene sus costados positivos: se puede aprovechar la temperatura que alcanzó el pelo para colocar aceites vegetales desde el medio hasta las puntas. De este modo se activará más el efecto y el pelo se verá más brillante.
Claves
Evitar los peinados recogidos que mantienen el pelo tenso y estirado, sobre todo cuando está húmedo o mojado. Y recortar las puntas antes de ir a la playa para evitar que florezcan. Entre las 11 y las 16 usar gorros o sombreros como barrera protectora. Es conveniente utilizar una crema nutritiva que se deja actuar al sol. Produce el efecto de un baño de crema. Luego se enjuaga.
Antes y después
Empapar el pelo con agua dulce antes de entrar en el mar o la pileta, para minimizar el daño del cloro y la sal. Al salir, enjuagarlo con agua dulce para barrer partículas de sal y moléculas de cloro que hayan quedado, que son difíciles de sacar.
Lavado
Finalizar el lavado con agua fría para sellar la cutícula, de modo que el pelo brille más. Luego, aplicar una máscara o ampolla con colágeno o germen de trigo, de acción hidratante, para modificar la falta de tono de la fibra.
Semanalmente
Realizar una nutrición con productos de tratamiento reparador o de hidratación profunda. Otra opción, los baños de crema y lubricados, que ayudan a proteger el pelo, sobre todo si está teñido, que se decolora más fácilmente.
Protectores térmicos
Son la ayuda insustituible del pelo si en verano además sufre las consecuencias de la planchita y el secador.
Aliados
Champús, máscaras y demás productos con filtro solar, que actúan como barrera que evita que la sal y el cloro dañen el pelo y ayudan a conservar el color. También, productos de peinado que protejan la cutícula capilar. Se recomiendan los protectores con filtro solar, que actúan directamente sobre la fibra, previniendo el deterioro causado por el sol, la sal, el viento y el mar.
Actúan sobre el colágeno del tejido; vienen en gel hidratante, y se colocan como un baño de crema antes de ir al sol o al agua. Finalmente, se sacan al lavar el pelo con champú. Para pelo fino, recurrir a ampollas y productos con polímeros que forman una capa protectora y aportan grosor.
Todos los productos que se pueden aplicar en la playa o la pileta deben volver a aplicarse después de haber estado mucho tiempo en el agua. Son también muy efectivos los productos a base de miel y aminoácidos. La primera aporta vitaminas, aminoácidos y minerales que nutren y fortalecen la fibra. También incluyen pirrolidona carboxilato de sodio, un derivado del ácido glutámico, con aminoácidos, para nutrir, hidratar, acondicionar, sumar brillo, envainar el pelo y aumentar la masa capilar.
Problemáticos
El pelo seco y erizado potencia su problema con el calor, la sal y el cloro. Compensarlo con protector solar y crema nutritiva para cerrar las escamas que forman la cutícula del pelo, para atrapar así los pigmentos del color. Al pelo áspero y seco, después del peinado, se le puede pasar un aceite o fluido para puntas con las manos, para dar brillo y nutrir.
Después del verano
Para recomponer el daño del sol en el color, adoptar champú color que, durante el lavado, deposita el pigmento en la fibra capilar, devolviendo así el tono original.
Asesoró: Miguel Angel Cisterna, tricólogo, Beruti 2522, 5° B, 4825-4850, www.cabelloysalud.com.
Fecha 08-02-07
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